Esta sopa de ajo española es de esas recetas que saben a hogar. Es fácil, llena de sabor y totalmente satisfactoria. Da igual si la disfrutas como cena rápida entre semana, como comida reconfortante o incluso como antojito de noche. Siempre queda bien.
15 minutosminutos
20 minutosminutos
35 minutosminutos
6personas
Ingredientes
170gde pan duroaproximadamente 2 tazas, cortado en trozos chicos
1/2taza de aceite de oliva extra virgen
1cabeza de ajopelada y picada (el ajo pelado del supermercado funciona, pero evita el ajo pre-picado en frasco)
1 1/2cucharadas de pimentón ahumado
6a 8 tazas de agua
2cucharaditas de sal
2cucharadas de vinagre de jerez
2huevosbatidos (opcional)
Perejil fresco picadoopcional, para decorar
Instrucciones
Si tu pan no está duro, tuéstalo en el horno a 150°C por 10 a 15 minutos hasta que esté seco y ligeramente dorado. El baguette funciona muy bien, pero cualquier pan rústico sirve.
Calienta 1/2 taza de aceite de oliva en una olla de fondo grueso a fuego medio. Agrega los trozos de pan y fríelos, moviendo de vez en cuando, hasta que estén dorados y crujientes. Este paso es clave. Profundiza el sabor y le da a la sopa su textura rica. Una vez dorados, retira el pan de la olla y aparta.
Limpia el fondo de la olla, luego agrega 1 cucharada extra de aceite de oliva junto con el ajo picado y una pizca de sal. Cocina a fuego bajo hasta que el ajo se suavice pero sin dorarse. La idea es suavizar la intensidad y sacar la dulzura natural del ajo.
Una vez que el ajo esté suave, agrega el pimentón ahumado y cocina por 30 segundos. Esto ayuda a sacar la profundidad ahumada que hace esta sopa tan especial.
Vierte 6 tazas de agua (empieza con esta cantidad; siempre puedes agregar más) y regresa el pan frito a la olla. Deja que hierva suavemente por 10 a 15 minutos, moviendo de vez en cuando. El pan va a absorber el caldo, espesando la sopa. Si queda muy espesa, agrega más agua hasta alcanzar la consistencia que quieras.
Agrega el vinagre de jerez para equilibrar la riqueza. No te saltes este paso. La acidez une todo y le da a la sopa un sabor redondo y completo.
Para una versión más tradicional, vierte lentamente los huevos batidos en la sopa mientras revuelves con fuerza. Esto crea hilos delicados de huevo por todo el caldo, parecido a la sopa de huevo china. Si prefieres, puedes servir la sopa con un huevo poché encima.
Sirve la sopa en platos hondos, agrega un chorrito de aceite de oliva y, si quieres, termina con un poco de perejil fresco picado. Sirve caliente.
Notas
Conservación: Esta sopa es mejor comerla en el momento, mientras el pan todavía tiene algo de textura. Si planeas comerla después, guarda el caldo y el pan por separado. Deja enfriar el caldo, luego refrigera en un recipiente hermético hasta por 3 días. Mantén los trozos de pan tostado a temperatura ambiente en un recipiente aparte para que no se pongan aguados.Cómo recalentar: Calienta el caldo en la estufa a fuego medio. Si se espesó de más, agrega un poco de agua o caldo para aflojarlo. Una vez caliente, agrega el pan y revuelve justo antes de servir. Si usas huevos, bate uno mientras revuelves para esa textura sedosa clásica, o sirve con un huevo poché fresco encima.Congelar: Como esta sopa depende del pan para su textura, congelar no es ideal. El pan se puede poner demasiado aguado una vez descongelado. Sin embargo, puedes congelar solo el caldo y agregar pan fresco al recalentar.Versión vegana: Omite los huevos y usa caldo de verduras o agua. La sopa queda igual de deliciosa sin ellos.