
El pesto que sorprende a todos
¿Ya te aburriste del pesto de albahaca de siempre? Yo también, y por eso nació esta pasta con pesto de menta y almendras. Cada bocado es una explosión de sabor: no solo por la menta fresca, sino por cómo se juntan el perejil, el limón, las almendras crujientes y ese toque de jalapeño. Es fresca, vegana y se arma en menos de 30 minutos.
Esta receta la inventé un verano que la menta se estaba adueñando de mi jardín y ya no quería otro pesto de albahaca. La combinación menta-jalapeño agarró a todos por sorpresa (para bien), y desde entonces es el pesto que más preparo. Si te gustan las salsas para pasta, prueba también mi pesto clásico de albahaca y perejil.
Por qué te va a encantar
- Fresca y herbal, gracias a la menta, el perejil y el limón.
- Crujiente, porque las almendras no se pierden en la salsa.
- Con un toque picosito, el jalapeño le da justo el nivel de picor que tú decidas.
- Vegana y sin lácteos, no necesita queso, solo ingredientes de verdad.
- Rápida y fácil, el pesto queda listo en 10 minutos con el procesador.
¿Qué es el pesto?
El pesto es una salsa que tradicionalmente se hace en mortero con maja, y que normalmente lleva una hoja verde, nueces, ajo, queso parmesano (que aquí no usamos por ser vegana) y aceite de oliva. La palabra viene del italiano pestare, que significa golpear o machacar: de ahí «pesto». Como todo se puede machacar, el pesto tiene muchísimas variaciones, y todas son deliciosas.

Los ingredientes
Este no es el típico pesto de albahaca: es un pesto con un twist bien latino. Lleva perejil, menta, limón, almendras, ajo y jalapeño. Al jalapeño puedes quitarle las venas y las semillas para que no pique tanto, o dejarlas si te gusta el picor; tú decides.
- Menta y perejil: esta combinación le da el sabor característico, fresco y muy aromático.
- Almendras: me gustan picadas en trozos chiquitos para textura, pero puedes molerlas más fino. Usa almendras tostadas para un sabor más profundo.
- Jalapeño: sin semillas para una versión suave, o con todo si te gusta el picante.
- Ajo, limón y aceite de oliva: la base que une todo.

La manera más fácil de hacer el pesto
Definitivamente en el procesador de alimentos. Es cosa de poner todos los ingredientes en el tazón, tapar y pulsar hasta que todo quede picado bien chiquito.
A mí me gusta dejarle un poco más de textura: que las almendras queden en pedacitos para darle ese crunch extra al platillo.

Tip: puedes preparar el pesto la noche anterior y guardarlo en el refrigerador. Ponle un chorrito de aceite de oliva encima para protegerlo y que no se ponga oscuro por la oxidación. Si se le hace una capita oscura arriba, no pasa nada: la mezclas o la quitas y no afecta el sabor.

Cómo convertirlo en pasta
- Cuece la pasta en agua con bastante sal hasta que quede al dente. Antes de colarla, aparta como una taza del agua de cocción; la vas a necesitar para aflojar el pesto.
- Mezcla fuera del fuego. Regresa la pasta colada a la olla tibia (fuera de la lumbre) y agrega el pesto. Calentar el pesto directo apaga la menta fresca, así que hazlo con suavidad.
- Afloja con el agua de la pasta. Agrega un chorrito a la vez, revolviendo hasta que la salsa cubra cada pieza y quede brillante. Este es el paso que casi todos se saltan, y es lo que hace que el pesto se pegue en lugar de apelmazarse.
- Prueba y termina. Ajusta la sal y un chorrito de limón, y remata con más almendras picadas y unas hojas de menta para crunch y color.
Sírvela tibia o a temperatura ambiente. Sabe igual de rica al día siguiente, por eso es mi opción favorita para llevar a un potluck o de lunch.
Tip: el secreto de una pasta al pesto sedosa está en esa agua de cocción que apartaste. Nunca cocines el pesto en el sartén caliente (se pone opaco y pierde el sabor fresco de la menta); mézclalo fuera del fuego y agrega el agua con almidón poco a poco. Ese almidón es lo que emulsiona el aceite y hace que la salsa abrace cada pieza de pasta.
Sustituciones y variaciones
- ¿No tienes menta? Usa albahaca para un pesto más clásico, o mitad menta y mitad cilantro para un giro aún más mexicano.
- Cambia las nueces: piñones, nueces de Castilla o pistaches funcionan en lugar de las almendras. Tuestalos para más sabor.
- Más suave o más picoso: omite el jalapeño para una versión apta para niños, o déjale las semillas para que pique de verdad.
- Hazla cremosa: integra una cucharada de pesto con un poco de crema de nuez de la India (cashew) o yogurt vegetal natural para una pasta más salsosa.
Cómo guardar y preparar con anticipación
Guarda el pesto sobrante en un frasco hermético en el refri hasta por 4 días, con una capita de aceite de oliva encima para que se mantenga verde. También se congela muy bien: reparte el pesto en una charola de hielo, congela y luego pasa los cubitos a una bolsa por hasta 3 meses. La pasta ya mezclada dura 2 o 3 días en el refri; refréscala con un chorrito de agua o aceite antes de servir.
Con qué acompañar esta pasta
La pasta corta como penne, fusilli o rigatoni queda perfecta, porque el pesto se pega a cada pieza. Redondea la comida con:
- Una ensalada: una ensalada César vegana, una ensalada con vinagreta simple o una ensalada de frijol mediterránea.
- Agua fresca: queda increíble con agua de jamaica, una horchata o una sangría de verano.
Pasta con Pesto de Menta y Almendras (Vegana)
Equipo
- Procesador de alimentos
Ingredientes
Para el pesto
- 1 taza de hojas de menta bien compactadas
- 1 taza de perejil bien compactado
- 1/2 taza de almendras tostadas para más sabor
- 1 jalapeño sin semillas para que pique menos
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de jugo de limón
- 1/3 taza de aceite de oliva
- 1/2 cucharadita de sal y más al gusto
Para la pasta
- 340 g 12 oz de pasta corta (penne, fusilli o rigatoni)
- 1 taza del agua de cocción de la pasta reservada
- Almendras picadas y hojas de menta para servir
Instrucciones
- Haz el pesto. Pon la menta, el perejil, las almendras, el jalapeño, el ajo, el jugo de limón, la sal y el aceite de oliva en el procesador de alimentos. Pulsa hasta que todo quede picado pero con algo de textura, dejando las almendras en pedacitos para el crunch.
- Cuece la pasta en agua con bastante sal hasta que quede al dente. Antes de colarla, aparta como 1 taza del agua de cocción con almidón.
- Mezcla fuera del fuego. Regresa la pasta colada a la olla tibia (fuera de la lumbre) y agrega el pesto. Hacerlo con suavidad conserva el sabor fresco de la menta.
- Afloja con el agua de la pasta, un chorrito a la vez, revolviendo hasta que la salsa cubra cada pieza y quede brillante.
- Termina. Ajusta la sal y un chorrito de limón, y remata con más almendras picadas y hojas de menta. Sirve tibia o a temperatura ambiente.
Notas
Sustituciones: Albahaca en lugar de menta; piñones, nueces de Castilla o pistaches en lugar de almendras; omite el jalapeño para una versión sin picante.
La pasta ya mezclada dura 2 o 3 días; refréscala con un chorrito de agua o aceite antes de servir.
Nutrición
information
La información nutricional de esta receta y de todas en la pagina es aproximada. Los valores exacto no están garantizados.


